Categorías / orden y representación del conjunto

¿Cómo presentar este conjunto? ¿Cómo dar apertura a este índice que debe considerarse siempre parcial?, ¿cómo ordenarlo? Primero asumiendo que el lenguaje, las imágenes, las representaciones planimétricas, las estadísticas o las narraciones son siempre parciales. Por supuesto, esto incluye lo aquí mostrado, y todo lo que pueda mostrarse dentro de una categoría que por contener lo inusual, comprende siempre lo infinito del afuera. Entonces se miró muchísimo y dentro de lo mirado, se intentó dar espacio a aquello que pudiera representar con mayor fuerza ciertos tipos o expresiones de lo poco discutido.

Las condiciones iniciales para la selección de los casos es que sean sistemas u objetos con potencia arquitectónica o urbana. Es decir, que contengan experiencias espaciales o formas singulares o apreciables desde la perspectiva disciplinar de la arquitectura, el urbanismo o el paisaje. Capaces de ser apreciados por sus condiciones como espacio, lugar para el movimiento y uso cotidiano en relación con ellos, y los significados presentes o potenciales. Esto incluye distintas escalas, desde el paisaje, pasando por los sistemas o conjuntos urbanos, los espacios públicos, las piezas de gran escala, las edificaciones, espacios interiores o recintos.

La apreciación inicial desde la potencia estética del espacio, la forma o el acontecimiento, debe comprenderse alejada de las categorías clásicas de belleza, y no se opera con las apreciaciones convencionales basadas en la unidad, composición o estilo. Se apuesta más por una estética de lo conceptual, donde se produce el efecto ante la paradoja, o problemática, que incluye lo raro o lo peculiar. Incluso se considera, que, ante ciertas particularidades, pueden incluirse arquitecturas reconocidas o consagradas por la crítica, o casos contemporáneos que, aunque recientes, pueden ser mirados desde la particularidad de esta indagación. Ninguno de los casos debe considerarse un modelo. Más bien, se intenta poner a disposición una lectura donde se pueda reconocer caso a caso lo rescatable dentro de lo peculiar, y dentro de una cantidad enorme de dificultades y equivocaciones que siguen estando allí.

Según los criterios descritos se preseleccionaron primero noventa casos. En ellos se identificó en distinto grado la presencia de la complejidad propia de los sistemas instrumentales que se superponen a la ciudad, pero también la complejidad de la forma y el espacio, cualidades exóticas o hasta propias de lo kitsch, la constante expresión de paradojas, cierto carácter residual de lo simplemente dejado allí o cierta vacuidad, ausencia de sentido, uso o hasta falta de materialidad. En muchos casos se hizo evidente la presencia de las personas, sus acciones y modos de hacer. Los órdenes sociales autónomos que empoderados se adueñan del espacio para organizarlo según necesidades que sólo ellos parecen poder comprender e interpretar.  En casi todos los casos se reconoce que toda ciudad es una sucesión de objetos, historias e intenciones. Un lugar de acumulación, donde lo nuevo no logra borrar del todo lo anterior, coexisten el presente y los vestigios del pasado, formándose un palimpsesto que tiene a la complejidad de lo poco legible.

En simultáneo a la preselección se dio un proceso de verificación mediante visitas a terreno y consulta de fuentes secundarias, y se propusieron distintas estructuras de categorías que permitieran reconocer diferencias entre ellos, dar cuenta de cómo representan distintos temas. Estos temas, más que establecerse como rarezas, tienden a devolverlos a una legibilidad desde la arquitectura y el urbanismo, para poder comprender dentro de este territorio de lo inusual, qué puede ser potente, qué sigue operando dentro de las convenciones, y qué podría haber sido distinto.

Esa misma necesidad de que los casos fueran leídos desde la disciplina hace que las representaciones realizadas orbitarán dentro de lo convencional. Planimetrías, axonometrías, perspectivas o diagramas sencillos, como modo de dejar constancia que estas arquitecturas inusuales seguían siendo comprensibles y replicables, o que también en ocasiones, al tratar de ser representadas desde las convenciones, agudizaban la incomodidad que expresaban. Por otra parte, el uso intensivo de la fotografía busca eividenciar una necesaria concreción espacial o matérica de lo representado. Dejar constancia de una arquitectura percibida y presente del modo más directo posible.

Las categorías de presentación que se proponen deben comprenderse también como una organización provisional, entre muchas que se probaron y muchas otras posibles, pero sirve aquí para seleccionar y reordenar el cuerpo en una narrativa operativa que permita hacer distinciones. Las categorías se nominan por medio de dos términos complementarios, entre los cuales se tensa la inserción del caso, y en esta ocasión comprenden:

  • Caja de sorpresa / Interiores: Aquellas situaciones donde se rompe la correspondencia y legibilidad entre interior y exterior, y a la manera de un contenedor, el acceso al espacio interno da lugar a una experiencia fuera de lo esperado o lo común. La experiencia del espacio o sus modos de utilización supera las expectativas.
  • Modo / Aplicaciones: Aquellos casos donde la manera cómo se usa o se dispone del espacio modifica totalmente su sentido formal o utilitario original, o donde lo inusual es cómo la intervención sobre el espacio, a la vez que es frágil, determina la experiencia.
  • Objetos / Faros y Piezas: El objeto, generalmente clasificable como edificio o conjunto de edificios, se erige de modo tal que privilegia ser visible y marcar un lugar. Como tal, es capaz de concentrar miradas, actividades o producir recuerdos.
  • Sistemas / Redes y Trayectos: Se expresan como una compleja red de relaciones, trayectos o posibilidades de movimiento o actividad, o como la repetición sistemática de un modo o pieza específica, generalmente para satisfacer órdenes instrumentales.
  • Vacíos / Huellas: Comprenden los territorios o piezas de la obsolescencia por el cambio no enfrentado de los modos de producción o de pensamiento sobre la ciudad y sus objetos. Sobre ellos, suelen acumularse capas de signos y marcas de distintas épocas o actividades, y como la entropía, expresan la pérdida acumulada del sentido de las actuaciones de la arquitectura o la ciudad.