045_líneas de alta tensión
072_autopista radial nororiente

Sede de Posgrado Universidad Adolfo Ibáñez
Diagonal Las Torres 2640, Peñalolén
2007

La sede de Posgrado de la UAI se implanta como parte de un conjunto de edificios dispersos en un vasto y potente paisaje emplazado al pie de la Cordillera de los Andes, al margen sur oriente de dónde inicia el valle de Santiago. Su emplazamiento aprovecha los desniveles del terreno para crear una serie de formas entrelazadas y descendentes, en relación a un sistema de suelos que crea terrazas, escalinatas, ágoras y graderías. Así, enfrenta la dimensión del valle y la vastedad de la montaña con vistas parciales y lugares autocontenidos. Ubicarse e implantarse constituye la primera afirmación arquitectónica de la obra para reconocer la dimensión del sitio, concebido bajo la idea de que todo espacio ha de ser único y singular.  

El mérito del conjunto edificado no radica en su legibilidad formal o funcional ni en la belleza objetual de sus plantas o secciones. Esta potente arquitectura surge como una realización espacial, donde lo trascendente no es su forma exterior sino lo que acontece en su interior, que permanece oculto en un sistema formal ilegible y de apariencia fragmentario. Exteriormente el edificio es un gran cuerpo longitudinal de aulas y dependencias con volúmenes de baja altura definidos por trazados curvos, conteniendo  patios centrales y elementos suspendidos que arrojan sombra, y se entrecruzan formado una calle interior, donde los recortes de cielo, vistas y cordillera son parte fundamental de su planteamiento espacial. 

Las formas empleadas por Cruz Ovalle se caracterizan por una compleja geometría negadas a lo rectilíneo u ortogonal, donde el espacio se despliega “sin revés ni derecho”, y lo inusual es el compromiso con la potencia espacial frente a un programa que suele producir edificaciones regulares y de poco interés interior. Aquí la arquitectura se plantea desde el descentramiento, la inmanencia, la regulación de la magnitud visual, la trascendencia, la presencia, los espacios extendidos versus contenidos, y la profundidad desligada del punto de fuga, para afectar profundamente los sentidos. Una compleja pieza cuya forma aparenta ser fortuita, que promueve múltiples puntos geométricos a partir de los cuales se generan diversas escalas y direcciones de manera simultánea, alejada de intelectualizaciones culturales. El tratamiento de las superficies oculta las uniones entre tabiques, mamposterías o muros estructurales, y la luz generalmente proviene desde techos o lucarnas y ventanas altas. Esto, junto con la calidez de la madera en las partes bajas de los muros, puertas y mobiliarios determina una tensión espacial única, vívida y presente, que se multiplica y percibe desde los muchos senderos elevados que cruzan el espacio a diferentes niveles transformándose en balcones, rampas o puentes curvos. Un espacio líquido, orgánico, de bañado por luz natural indirecta que rebota al infinito en superficies curvas, fundiéndose en cielos polimorfos y muros blancos, zócalos de madera y pasarelas onduladas.