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Ministerio del trabajo y caja de empleados particulares
Calle Huérfanos 1273, Santiago, Región Metropolitana
Emilio Duhart Arquitecto
1969

Proyectado inicialmente el año 1969, el Ministerio el Trabajo y Caja de Empleados Particulares es un edificio de mediana altura situado en pleno centro de la ciudad de Santiago. Esta singular obra del arquitecto Emilio Duhart supone un ejercicio de exploración y reflexión sobre las posibilidades de los edificios en altura.

El Ministerio del Trabajo responde a sus propios requerimientos funcionales, al mismo tiempo que es capaz de dialogar con la densa trama urbana en la que se sitúa. Así, podemos pensar en una doble condición que define al edificio. Por un lado, su condición de edificio-hito, referencia tipológica del sector; pero, por otro lado, distinguimos en la obra su capacidad de vincularse con el contexto inmediato, relevando incluso el carácter cívico-administrativo que define a esta parte de la ciudad. 

Desde un punto de vista estrictamente estético, podemos hablar de un edificio austero. Un paralelepípedo regular sólo interrumpido por ochavos en sus esquinas; una obra que evita decoraciones añadidas, pero que es capaz de poner en escena una imagen particular, singular. En esta imagen, comunicada a través de los alzados del edificio, la definición material y estructural realizada a través de hormigón armado se convierte en la fuente de expresión más relevante de la propuesta. De esta manera, se articula una suerte de piel que envuelve al edificio, ‘perforada’ por la aparición de los vanos acristalados de las ventanas que se asoman hacia el exterior. El modo muy acertado en que resuelve estas dualidades, siendo objeto y relleno a la vez, teniendo una piel libre y una planta libre solo aparentes, es lo que lo que define el carácter inusual de la propuesta

En un momento de transición disciplinar, el edificio de Duhart parece mantener un pie en aquella modernidad arquitectónica que en la segunda década del siglo XX comenzará a ser repensada. Pero, por otro lado, la expresividad que alcanza la obra a partir de las cualidades de sus propios materiales pone un pie en un momento posterior de la disciplina, en el que tal capacidad comunicativa comenzará a ser fuertemente valorada.