006_edificio dos caracoles

Templo Baha’í de Suramerica
Diagonal Las Torres 2000, Peñalolén
Hariri Pontarini Architects, 2016

El Templo Bahá’í de Sudamérica, emplazado al pie de la Cordillera de los Andes, es una de las singulares casas de adoración de la comunidad Bahá’í. El de Santiago de Chile tiene forma de enorme domo de 1.200 m2 de superficie y 30 metros de altura. Está constituido por nueve piezas iguales análogos a los pétalos de una flor, compuestos por enormes bloques de vidrio y mármol. Su mayor particularidad es la relación de la percepción del objeto y la escala involucrada, donde su aspiración a la perfección formal se ve desvirtuada.

En la escala del paisaje y visto desde la ciudad, en contraste con la cordillera como fondo, se percibe como un objeto singular, único y potente, capaz de ser un faro o lámpara a la distancia gracias a la sutil cualidad del mármol traslúcido, unido al revestimiento exterior en vidrio fundido, que permiten que la luz interior se filtre a través del vidrio, y salga por las ranuras de unión entre las piezas. Esto genera una acogedora atmósfera al interior durante del día, y un brillo cálido que se desprende desde el interior en la noche. Al acercarse, su forma parece desvirtuarse, se percibe aplastado y sin remate, debilitándose la claridad formal e imponencia de la vista lejana.

La magnificencia del tempo se recupera en la escala cercana, propia de sus detalles y resolución material. Allí priva la exactitud milimétrica, producto de los sofisticados procesos tecnológicos de prefabricación que se utilizaron para elaborar cada una de las piezas que lo conforman. Materiales nobles son utilizados en general de forma contraintuitiva: gruesos bloques de vidrio fundido traslúcido y blanquecino, cristales laminares curvos, enormes piedras cortadas en dimensiones exactas con rayo laser, o delgadas láminas de mármoles de gran tamaño suspendidas en el aíre. Curiosamente, el hecho de la traslucidez material y la calidez tectónica, necesarias para resolver la escala del templo como faro hacia el territorio resuelven la escala de la percepción cercana e interior, y se encuentran ante la imposibilidad de operar en la escala intermedia.