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Copas de Agua en Santiago
Ubicaciones varias
Empresas de distribución de agua potable
Situación actual

La red de copas de agua dispersas en Santiago, que se desarrolló entre las décadas de 1950 y 1980 por parte de las empresa estatales, emplaza cada uno de sus elementos como vasijas en altura en zonas urbanas periféricas de baja densidad. En estas áreas, en medio de barrios de vivienda utiliza una pequeña parte de la superficie de suelo, produciendo extrañeza en el área circundante, sin poder establecer una relación formal o funcional con el contexto. Esto es natural a toda red de infraestructura unifuncional, que actúa instrumentalmente expandiéndose o repitiendo sus elementos, de manera independiente al lugar donde se inserta. Su dimensión, magnitud y forma responden directamente a su función y sus tipos constituyen modelos o familias formales, proyectados bajo parámetros de demanda, capacidad, y eficiencia estructural para soportar el peso del agua en un equilibrio estable. Un amplio repertorio de formas únicas y herméticas como cilindros elevados, copas con pedestales y estructuras híbridas donde se funde el estanque y el soporte son omnipresentes en la ciudad. Algunas consiguen ser piezas de gran valor plástico que irrumpen de forma autónoma en el perfil urbano, construidas utilizando complejos moldajes en madera cuya huella es visible en su superficie. Hoy un 45% de estas copas están en desuso siendo utilizados como soporte para publicidad o como  espacios para la ocupación informal o el vandalismo. Su dimensión y particularidad formal, con altura que va desde los 14 hasta los 48 metros y con capacidades entre los 100 y los 4.000 metros cúbicos, las convierte en hitos urbanos en barrios periféricos. Así, por su presencia y visibilidad pueden servir como un sistema espacial de referenciación e identificación dentro de sus barrios y en relación a los corredores viales, para quienes sean capaces de captar sus diferencias. Ellas responden a un modo de desarrollo racional y económico de la ciudad, donde la infraestructura no se oculta, por considerarse innecesario y ser costoso, y se hace evidente en la silueta urbana del poniente y sur poniente de Santiago, donde coincide con los barrios más populares.

Así, la torre con que el edificio se muestra a la calle y afirma una presencia urbana pretendidamente monumental y moderna, no es más que un enorme vacío que alberga un sistema mecánico totalmente auxiliar al uso del cine, y residual respecto a la potencia habitable de esta parte de la edificación. Este prisma, se remata en una terraza igualmente inhabitable, determinada arquitectónicamente por un sistema aporticado de elementos de hormigón que subdividen su ancho en seis partes, insinuando un espacio superior, pero tampoco habitable, accesible tan solo por una larguísima gatera desde la caja mecánica inferior.

Esta torre que se instala en el plano de la línea de edificación, por delante de otros edificios vecinos de fecha posterior, recoge una fuerza notable del emplazamiento, pero se expresa sólo a través de muros ciegos. Sus dos medianeros, y una fachada principal decorada con un patrón abstracto de líneas intersectadas y adyacentes, creadas con grandes cerámicos de color sobre el fondo estucado en color hormigón.