051_cerro y letrero de renca
060_paseo bandera

Formas de ocupación actual del Mercado Tirso de Molina
Avenida Santa María 409, Recoleta
Iglesis y Prat Arquitectos – vernáculo urbano comercial
2011 – situación actual

El nuevo Mercado de Abastos Tirso de Molina buscaba darle forma arquitectónica a un conjunto de actividades de comercialización de víveres y mercancías que históricamente se han dado en este lugar. A pesar de la potente propuesta arquitectónica y urbana, al día de hoy, la espontaneidad del sector que lo acogió ha recuperado su lugar, superando al edificio superponiéndole capas de frágiles arquitecturas. Utilizando una organización basada en módulos que se unían para conformar un esquema de planta libre muy permeable, la propuesta de Iglesis y Prat elevaba esta modularidad al alzado, por medio de una techumbre compuesta de pirámides invertidas permeables a la luz, y articuladores de la escala urbana con la pequeña escala del local comercial y la mercancía. Sobre los módulos, los puestos perimetrales del segundo piso se abrían por medio de terrazas al exterior para crear espacios para cafeterías y restaurantes. Sin embargo, las limitaciones reconocidas por los locatarios han llevado al edifico a transformarse y adaptarse de manera evidente, desdiciendo por momentos las intenciones arquitectónicas del original. Entre esta terraza y la cubierta se proponía un espacio abierto y de gran altura para la instalación de las distintas cocinerías y sus comedores, pero todos los espacios adyacentes a la fachada en este nivel recibieron una cobertura con toldos de plástico, acumulándose capas y capas de nylon transparente para lograr protegerse de la ventilación cruzada y de la lluvia. A esto se añadieron toldos con marcas comerciales en cada uno de los accesos al edificio y anexos a los locales abiertos a las fachadas, la instalación de publicidad y anuncios, y hasta de altares religiosos. Se expresa así, de manera tensa, lo otro en la ciudad actual. Las dificultades de encuentro entre los modos como las personas usan y se organizan según las necesidades de ocupación y comunicación comercial de los espacios, y las expectativas de la arquitectura para ordenar ese uso; o incluso los valores distintos y a veces enfrentados respecto al uso del espacio entre los especialistas y los destinatarios de dichos espacios.