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Maestranza San Bernardo
Av. Portales Oriente, 1471. San Bernardo, Región Metropolitana
Dirección General de Ferrocarriles – Compañía Holandesa de Obras en Concreto
1913 – Situación actual

Las instalaciones de la Maestranza San Bernardo representan parte importante del proceso de modernización experimentado por la ciudad de Santiago en la primera mitad del siglo XX. Es precisamente en la primera década de ese siglo, cuando se planea la construcción y desarrollo de este enclave ferroviario, un verdadero hito del impulso del transporte y la conectividad nacional a través de ese símbolo de lo moderno que es la locomotora. Hasta la década de 1960 la maestranza se mantuvo activa, alojando faenas de reparación de ferrocarriles. Sin embargo, a partir del cambio que supuso pasar del vapor a la electricidad como fuente de energía para la actividad ferroviaria, la vigencia de la maestranza se ve afectada, iniciando un declive que se convertirá en irreparable.

Hoy los vestigios de las instalaciones de la Maestranza San Bernardo se presentan como huellas de un tiempo pasado; constituyendo un lugar que se define por la acumulación de infraestructuras en desuso marcadas por una cierta atemporalidad. Recientemente aislada para protegerla del vandalismo y en espera de un nuevo uso, hoy en los vestigios de la Maestranza San Bernardo se reconoce un área de la ciudad que por un lado parece arrinconada por la explosión de viviendas de baja y mediana densidad construidas a su alrededor, pero que sin embargo hasta hace muy poco de era lugar de experiencias colectivas alternativas en su particular espacio. Así, sus enormes salas y galpones de hormigón habían sido caracterizados y rehabitados por distintos usos, acciones y fenómenos. Personas de la calle, rayados y grafitis, crecimientos espontáneos de vegetación entre los escombros, dibujan un panorama que añade a la monumentalidad espacial una cierta fragilidad que vuelve atractivo el lugar. En medio de una ciudad que no para de crecer y expandirse de manera instrumental, el edificio de la Maestranza recoge distintas capas de sentido, huellas del pasado y de lo contemporáneo que han resignificado el lugar.

Esta torre que se instala en el plano de la línea de edificación, por delante de otros edificios vecinos de fecha posterior, recoge una fuerza notable del emplazamiento, pero se expresa sólo a través de muros ciegos. Sus dos medianeros, y una fachada principal decorada con un patrón abstracto de líneas intersectadas y adyacentes, creadas con grandes cerámicos de color sobre el fondo estucado en color hormigón.