014_residuos y persistencias en estación central
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Ex-Estación Yungay y Alrededores
Av. Carrascal 3098, Santiago, Quinta Normal, Región Metropolitana
Situación actual

La Estación Yungay, inaugurada en el año 1863, puede ser inscrita en el proceso de desarrollo ferroviario que experimentó la ciudad de Santiago a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Un proceso que está asociado a la aparición y desarrollo de una tipología arquitectónica específica –la estación de trenes y el equipamiento asociado a ella– y también a una transformación profunda del orden urbano. 

Las infraestructuras de todo tipo son parte de las grandes ciudades, constituyen un paisaje urbano que difícilmente podríamos imaginar sin ellas. El fin de la vida útil de estas infraestructuras plantea incomodidad, pues muchas veces da paso a la presencia de objetos molestos, que tienen un difícil encaje en una época a la que por definición no pertenecen. Es el caso de la infraestructura ferroviaria construida en el siglo XIX, que no ha experimentado un proceso de adaptación a los nuevos requerimientos de movilidad. No se trata solamente de una obsolescencia programática, sino también de sentido, de una falta de correspondencia evidente entre el propósito inicial de la infraestructura y el paso del tiempo (Vega, 2018). 

Hoy, los vestigios de la estación se sitúan en un espacio fronterizo entre las comunas de Santiago y Quinta normal, evocando aquel proceso de modernización antes comentado. También, estos vestigios nos permiten reconocer un paisaje especialmente inusual para la ciudad contemporánea. Se trata de un vacío improductivo, marcado por el abandono de las instalaciones ferroviarias y su continuo desmantelamiento. La pared que define el límite del recinto de la antigua estación es una de estas huellas; una pared que por momentos aparece ante nosotros de forma escenográfica y que solo contiene vacío, la tímida latencia de un trazado ferroviario antes lleno de actividad y que ahora aparece de forma sutil y fragmentaria, sin apenas dejar rastro. Así, un espacio que supo participar en la definición de los límites de la ciudad hoy también es capaz de establecerse como una ruptura, una fractura incorrecta del orden urbano y su funcionamiento, un lugar subutilizado que no cumple con las expectativas de productividad.

Pese al vaciamiento del lugar, pese a la fragmentación derivada de la desindustrialización, el sitio ocupado por la Estación Yungay sigue siendo un espacio atractivo. Un espacio lleno de signos, de posibilidades, donde lo urbano se conjuga con lo territorial, la escala del objeto con una escala de carácter casi geográfico, convirtiendo al lugar en un epicentro posible para imaginar el desarrollo de la ciudad de Santiago. Dicho de otra manera, la condición inacabada que presenta la Estación Yungay es al mismo tiempo su potencia, su oportunidad de ser y significar en el contexto urbano contemporáneo de la ciudad de Santiago. 

La imprecisión de este lugar-territorio, abre así un espacio de especulación que suspende la linealidad del tiempo, que nos invita a leer en distintos tiempos su resonancia, evocando y también proyectando futuro.