052_templo baha'í
011_centro de innovación uc

Edificio Dos Caracoles

Av. Providencia 2216, Providencia
Sergio Larraín García-Moreno, Ignacio Covarrubias y Jorge Swinburn
1978

El edificio Dos Caracoles de Providencia constituye una de las mejores expresiones de un tipo arquitectónico propio y muy difundido de la arquitectura comercial chilena, desarrollado entre las décadas de 1970 y 1980, y que ha sido descrito como la “tipificación de lo atípico” (González Zarzar, 2020). El que aquí se revisa, fue además proyectado por la firma de Sergio Larraín García Moreno, pionero en la introducción de la arquitectura moderna en Chile.

En la actualidad, resistiendo la obsolescencia, en Dos Caracoles, sus pequeños espacios comerciales han servido para localizar gran cantidad de tiendas especializadas en juguetes de colección, ropa alternativa, comics, vídeos y discos de nicho, sex shops, nutrición y coleccionables. Por su privilegiada ubicación es punto de destino de públicos afines a prácticas y gustos alternativos. Para superar las limitaciones propias del modelo, lo ayuda en especial su resolución arquitectónica, el hecho de ser en realidad dos caracoles unidos, en los cuales de desarrolla una rampa continua, que ascienda, llega a una cumbre y permite bajar por el otro, eliminándose el final muerto, permitiendo subir alrededor de un espacio adyacente a una secuencia comercial, y bajar alrededor de otro. Aunque con muy poco frente sobre la calle, el edificio desarrolla entre afuera y adentro 380 metros de fachada comercial, que transita desde comercio callejero, galerías y los propios caracoles. El edificio se conecta en tres ocasiones con el espacio público, multiplicando su cometido de tomar la calle, llevarla al interior elevándola y volverla a bajar.

Los espacios centrales de sus dos cuerpos están sutilmente iluminados naturalmente, y conformados de manera muy efectiva por barandas estucadas en blanco, mientras pueden ser observados desde balcones que permiten la detención. Están coronados por un plafón que elabora sobre el carácter maquínico de la edificación, como enormes rejillas de inyección de aire, una roja y la otra azul, que penden convexas sobre los espacios.

Como resultado de su tipo arquitectónico en conjunción con el modo como es utilizado hoy, es un curioso artefacto que permite discurrir peatonalmente por una larga y continua línea de mercancías variopintas, en general de pequeña escala y apreciables por sus particularidades y detalles, en un medio de planos reflectantes de cristal y espejo, con luces, elementos y avisos de gran colorido, desplegados más allá de los pequeños nichos comerciales. Los espacios centrales de cada parte, permiten además la percepción general, panorámica, de ese mundo interior suavemente iluminado, con un amplio despliegue de coloridas menudencias y de las personas, que como curiosidades adicionales, transitan ante ellas.