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Barrio Patronato
Polígono entre Calle Bellavista, Av. Recoleta, Calle Dominica y Calle Loreto, Comuna de Recoleta
Vernáculo Urbano Comercial, situación actual

Al cruzar el Río Mapocho en dirección hacia el norte, entre las calles Bellavista, Recoleta, Dominica y Loreto, podemos reconocer la extensión del tradicional Barrio Patronato. Una zona de la ciudad perteneciente al antiguo Barrio de la Chimba, cuyo carácter e identidad comercial se comienza a gestar hacia finales del siglo XIX, a partir de la llegada de grupos de emigrantes, fundamentalmente árabes, que definirán el perfil comercial del sector. Así, se comenzará a consolidar también una multiculturalidad acentuada en la actualidad por la llegada de nuevos comerciantes y trabajadores provenientes desde distintas partes del mundo. Una población que enriquece al sector, que traen consigo sus costumbres y tradiciones, que expanden los modos y formas de uso en el barrio.

En este escenario, la arquitectura del lugar actúa como una suerte de soporte, muchas veces ‘escondida’ tras las capas de objetos, artefactos e intervenciones formales e informales que se despliegan y suceden a lo largo del Barrio Patronato. Hablamos de expresiones tangibles, materiales, pero también de modos de usos particulares que permiten por ejemplo la transformación de una vereda o acera en una vitrina insólita, improbable, que nos recuerda que un espacio irremediablemente termina de constituirse como tal en la medida que sus habitantes y visitantes operan transformaciones en él. De esta manera, el barrio funciona también como una fuente de emisión de distintos estímulos que captan la atención del habitante y diversifican la percepción del espacio: colores, sonidos, olores e incluso sabores, definen la experiencia de estar en esta zona de la ciudad, de transitar a través de sus calles y locales comerciales.

Esta superposición de capas materiales, de objetos y de desplazamientos nos permite describir al Barrio Patronato como una unidad territorial dinámica, activa, siempre dispuesta a ofrecer un nuevo encuentro con lo imprevisto, con lo insólito e inesperado. En definitiva, hablamos de un sector que podemos describir como cosmopolita, marcado por una utilización ‘extrema’ del espacio, que intenta agotar sus posibilidades para de esta manera exponer sus cualidades de epicentro comercial y gastronómico. Una ciudad dentro de otra, capaz de aparecer y desaparecer, de desplegarse y replegarse de manera continúa, estimulada por la presencia del comprador o el paseante.